Matcha latte:
el ritual en
cuatro pasos.
Cremoso, suave y equilibrado. Un momento para vos en cada taza.
El matcha no es solo una bebida. Es un momento. Y prepararlo bien — con atención, sin apuro — ya es parte del ritual.
Ingredientes
Preparación
Colocá el matcha en un bowl o taza amplia y tamizalo con un colador fino. Este paso es clave: evita grumos y logra una textura más suave. Si vas a endulzar, este es el momento.
Calentá el agua hasta que empiece a salir vapor, sin dejar que hierva. Vertí un chorrito y mezclá hasta formar una pasta suave, luego incorporá el resto de a poco. El agua demasiado caliente amarga el sabor y afecta las propiedades del matcha.
Batí enérgicamente con un chasen (batidor de bambú), un mini batidor eléctrico, o agitando en un frasco con tapa. Movimientos rápidos en forma de M o W hasta lograr una textura espumosa y sin grumos.
Con la leche fría y hielo, o caliente y espumada. Vertí el matcha ya batido y mezclá suavemente para un color uniforme — o dejá que se formen capas para un efecto visual más intenso.
Tip 516 — Si querés un sabor más intenso, aumentá el matcha. Si lo preferís más suave, más leche. El matcha latte ideal es el que se adapta a tu momento.
Preparar matcha es regalarte una pausa. Es elegir conscientemente un momento para vos.
